Introducción al Content Marketing 4: La Infografía en Marketing de Contenidos

Como hombres y mujeres de nuestro tiempo, todos somos expertos en leer e interpretar imágenes. Esto nos permite asimilar más rápido aquella información  que se nos presenta en un cuadro sintético donde los datos se combinan gráficamente con iconos y símbolos estandarizados: flechas, círculos, conjuntos, pirámides…

 

Nadie puede negar a día de hoy la importancia de  las infografías en Marketing de Contenidos; pero no solo en el Content Marketing, sino en el ámbito empresarial en general.  Una infografía bien hecha facilita el acceso a los datos a cualquier persona, al margen de su nivel de estudios o especialidad profesional.  Y también puede  ser el aliado perfecto para apoyar un texto o una explicación más desarrollada, captando la atención casi de manera instantánea. Solo daremos un dato que por sí mismo lo dice todo: una infografía tiene más de un 800 % de retuits que una imagen o un texto.

Sin embargo, no hay que caer en el error de llenarlo todo de infografías. En este caso, se cumple la máxima de que menos es más. Una buena práctica para implementar tu infografía en Marketing de Contenidos, pasa por cumplir estos principios:

  1. OBJETIVOS CLAROS. No se debe empezar a realizar una infografía si no se precisa qué se quiere conseguir con ella y a quiénes vamos a dirigirla.  Hay que aplicar el principio general del Marketing de Contenidos que venimos repitiendo en nuestros artículos: pongámonos en el lugar del receptor y tratemos de no idealizarlo.
  2. CREDIBILIDAD. Los datos, el contenido, las referencias… Todo cuando publiquemos dentro de la infografía debe ser real y no basado en especulaciones o hipótesis. En el mundo del Social Media, una mentira tiene una media de vida de 5 retuits.
  3. LA IMPORTANCIA DE LO SOCIAL. Una infografía es tal vez el medio que más impacto genera cuando es compartido por las Redes Sociales. Por un lado tiene la inmediatez de la fotografía, que es muy fácil de devolver a la red como un eco multitudinario, y por otro lado, tiene la seriedad del texto, que añade contenido analítico y fuerza presencial.
  4. LA SENCILLEZ DE LA SÍNTESIS. No debemos caer en el error de llenar una composición de imágenes, gráficos y señales que eliminen la cualidad unitaria que debe primar en una infografía cuando la vemos por primera vez.  Porque lo primero que vemos es la composición, no el contenido.  Si es atractiva visualmente, adquiere un poder de viralización incomparable.

Podemos empezar a hacernos una idea de lo importante que es una infografía dentro de una campaña basada en los contenidos que publicamos.  A las personas nos gustan los gráficos, los datos específicos, los porcentajes..., elementos de los que se nutren las infografías, y por eso resultan interesantes y atractivas… Por no decir que satisfacen la naturaleza perceptiva del ser humano, a quien el 90 % de la información que le llega le entra por el ojo. Y gracias a Internet, su hábitat natural, las infografías son especialmente virales, fáciles de integrar en las webs (mediante códigos embed) y completamente globales.

Si nuestra empresa logra generar una serie de imágenes corporativas y estilo propio identificable, las infografías favorecen el reconocimiento de nuestra marca, lo cual favorece a su vez el tráfico hacia nuestra web y nuestras cuentas sociales y, como consecuencia, mejoran significativamente nuestro posicionamiento (SEO). Y lo que podemos considerar más importante (recordemos que estamos hablando de Marketing de Contenidos): nos dan credibilidad como expertos dentro de nuestro sector empresarial.

Pero… ¿Cabe todo en una Infografía en Marketing de Contenidos?

 

Es evidente que no. Muchas empresas comenten en error de abusar de las infografías, tomando como costumbre el publicar todo su contenido en este medio y sin tener presente que una infografía requiere de un estudio previo y de un aval contrastado de la fidelidad de los datos a publicar. Por no decir que mucho abruma, agota y elimina, precisamente, el principio que la dota de sentido y que mencionábamos al comienzo del artículo: menos es más. Si nos encontramos en una carretera y oímos el pitido de un coche, lo más seguro es que nos giremos para localizar la fuente del sonido. Pero si todos los coches pitan al mismo tiempo sin interrupción, la constancia del ruido hará que no oigamos al que nos interesa y dejaremos de prestarle atención.

Cometer este error es común debido a que una infografía, a nivel técnico, es muy fácil de elaborar. Es el contenido lo que hay que gestionar bien. En ella solo hay que mostrar un esquema visual y preciso de algo más extenso, de modo que tiene que ser una llamada de atención que atraiga sobre nuestros productos, nuestra marca o nosotros mismos. Valga pues esta idea general: una infografía en Marketing de Contenidos es más relevante cuanto más énfasis ponga sobre el contenido.

En el próximo artículo nos adentraremos en otro canal de contenidos imprescindible: el emailing.

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David López
David López

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