Introducción al Content Marketing 5: el email en Marketing de Contenidos

Si bien es cierto que el Social Media Marketing tiene una progresión ascendente que marca tendencia, una herramienta más tradicional como el Email en Marketing de Contenidos sigue teniendo mayor capacidad de penetración entre los usuarios, es más útil cuando sabemos utilizarlo y tiene más alcance para nuestras comunidades segmentadas.

 

El email en marketing de contenidos es el compañero de viajes ideal del Blog: a través de la suscripción de un usuario al mismo, recabamos la información necesaria para agregarlo a nuestra propia base de datos, que no deja de ser una pequeña Red Social de la cual somos sus administradores. Si creamos un calendario de envíos de emails a los miembros de nuestra base de datos a partir de herramientas de gestión de correos, estableceremos relaciones más cercanas y comprometidas que a su vez, nos permitirán conseguir nuevos clientes, fidelizar a los que ya tenemos y reforzar nuestro negocio o marca.

La dificultad de este medio no es técnica, pues es relativamente sencillo diseñar emails atractivos y poderosos que atraigan a nuestros usuarios a la web cuando presentemos alguna novedad. La dificultad es práctica, pues resulta complejo conseguir una base de datos cuyo tamaño sea significativo. Si bien es cierto que se pueden comprar bases de datos legítimamente, no es aconsejable si antes no hemos verificado que se enmarcan dentro de nuestro nicho de mercado. De lo contrario, nuestros emails y el tiempo invertido acabarán en el spam.

Una buena práctica del email en marketing de contenidos, que evita que nuestros usuarios nos condenen al correo basura, pasaría por ser fiel a los siguientes preceptos:

  1. CONSENTIMIENTO. El envío de un email debe haber contado previamente con la aceptación del usuario a quien va destinado. Esto evita que el email termine siendo etiquetado como spam, pues el usuario ya conoce la fuente y no desconfía. Además, desde un punto de vista ético, no es correcto invadir el entorno privado de una persona si no hemos sido invitados.
  2. SUSCRIPCIÓN. La mejor forma de cumplir el propósito anterior es solicitar la suscripción voluntaria a cualquiera de nuestros canales de contenidos (blog, cuentas sociales…). Al hacerlo obtenemos datos útiles, como edad, sexo, idioma, localización, que serán imprescindibles si queremos realizar una campaña de marketing segmentada. La suscripción debe ser clara, mediante botones visibles y una explicación del procedimiento. Y tan importante como lo anterior, es mostrar de un modo transparente la forma de darse de baja de la suscripción. Esto genera confianza.
  3. CALENDARIO. Debemos ser rigurosos con las fechas de envío y cumplirlas siempre. No existe una regla universal para establecer cuánto es mucho y cuánto es poco; hay empresas que lanzan emails diariamente; otras, una vez al mes. Valga esta otra regla para establecer, en cada caso, una regla propia: NO REPETIR CONTENIDO EN LOS DISTINTOS EMAILS. Dicho de otro modo: la información de cada email debe ser única y novedosa. Si tenemos una tienda que todos los días recibe nuevos productos, podremos enviar un email diario sin problemas.
  4. MÉTRICAS. Distintas herramientas nos permiten medir el éxito o fracaso de una campaña de mailing, y más si la comparamos con campañas anteriores. Datos a tener en cuenta: clics, altas, bajas, aperturas…
  5. DISEÑO. El cuidado en el diseño del formato es crucial. No debemos enviar emails muy pesados que impidan una carga correcta en el navegador del usuario. Un error común es enviar una página constituida solo por imágenes, lo cual ralentiza la carga y hace desquiciante la espera.
  6. CONTENIDO. Cuanto más consigamos personalizar el email en función de la persona a la que se lo enviamos, más probabilidades de éxito tiene. Para tal fin, debemos utilizar los datos que voluntariamente el usuario ha querido compartir con nosotros más allá de su dirección de correo. Más cercanía se traduce en más confianza. Evidentemente, si tenemos una base de datos de miles de usuarios, personalizar cada email es tarea imposible, aunque existen herramientas muy útiles donde la segmentación por edades o sexo o localización consiguen logros sorprendentes. Enviar como contenido solo publicidad, una y otra vez, es una muy mala idea. Es mejor que nos enfoquemos en informar, ayudar, aconsejar y, de paso, introducir un poco de publicidad infiltrada, no directa.

En el próximo artículo hablaremos sobre un canal de contenidos muchas veces infravalorado pero que presenta un potencial inigualable, pues tiene la ventaja, frente a todos los otros canales, de permitir su acceso mientras nos encontramos realizando otra tarea. Estamos hablando del podcast.

 

← Marketing de Contenidos 4         Marketing de Contenidos 6 →

 

 

David López
David López

Comparte este artículo con tus amigos o familiares

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp